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HÁBITOS PARA UN HOMBRE LÍDER

Ser una persona de éxito y líder es algo que se construye, pero sobre todo parte de la percepción y del pensamiento.

Para alcanzar una meta, si bien no existe una fórmula para alcanzar el éxito, si podemos hacer referencia a algunas actitudes y formas de hacer las cosas, que marcan la diferencia entre las personas que logran sus objetivos y quienes se quedan a mitad del camino.

Sé preciso.

Un método básico en la investigación afirma que un buen objetivo debe ser medible y cuantificable. 

Esta idea también es aplicable en la vida real, debido a que en muchas ocasiones nos planteamos objetivos muy generales que nos hacen perdernos en el camino. Por ello el hecho de no tener un punto específico al cual dirigirse, disminuye la motivación y en muchos casos lleva a abandonar el objetivo a mitad del camino. 

Trazar un objetivo específico, medible y a corto plazo lleva a cumplir una lista de propósitos. De esta manera se fortalece y se hace más claro el camino a una meta.

Proactividad.

Uno de los peores enemigos del éxito es la procrastinación. Muchas de las personas que no logran sus objetivos son aquellas que suelen postergar tareas y pierden oportunidades que se les presentan.

Para alcanzar un objetivo es vital movilizar buena parte de la energía y recursos. En este caso, mientras más precisión se logre, mejor. 

Las personas exitosas dedican un momento del día para trabajar en pro de sus objetivos y aprovechan las oportunidades, no vacilan. Son 100% proactivas en relación a sus metas.

Siempre positivo, pero con realismo.

Se ha identificado que un gran % de las personas que no logran sus metas, se debe a que antes de empezar ya que enfrentan las tareas desde una perspectiva pesimista y esto los lleva al fracaso incluso antes del inicio.  Esto no quiere decir que solo el pensamiento positivo sea la llave maestra que abrirá todas las puertas, sino que es necesario mantener una mente efectiva para alcanzar el equilibrio entre optimismo y realismo.

Las personas exitosas perciben sus objetivos desde una perspectiva optimista y enfrentan las tareas desde una posición de realismo. 

Se debe confiar en el potencial propio para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto y al mismo tiempo debemos saber con qué recursos contamos en pro de establecer estrategias eficaces.

Conocer exactamente dónde estás.

La evaluación del desempeño es una fase fundamental a la hora de plantearse una meta. Saber cuánto camino has recorrido y cuánto te falta. Esta forma permitirá evaluar la eficacia de tus estrategias y replantearse si es necesario.

Este último aspecto es fundamental, sobre todo cuando se plantean objetivos de vida a largo plazo ya que con el paso del tiempo las condiciones del medio o nosotros mismos cambiamos y así los planes planteados inicialmente para alcanzar las metas, pueden quedar obsoletos.

Persistencia

Solo el compromiso y la persistencia pueden conducir al triunfo, sobre todo si son objetivos de vida a largo plazo. Esto en conjunto con todos los aspectos anteriores dictaminan una victoria.

En el transcurso del camino que recorremos para cumplir una meta o sueño siempre existirán retractores o varios reveses que no necesariamente son una derrota, estos son una fase intrínseca del desarrollo y necesaria, pues la evolución lleva aprendizajes y no hacen parte de una línea recta que siempre mira hacia delante sino es una espiral con altas y bajas. 

Estos llamados “fracasos” son los que nos hacen más fuertes y por ellos persistir en el objetivo hace que alcancemos el éxito.

Tu mundo expresa la mejor versión de ti cuando usas tu mente y corazón para contribuir a otros.

JOSÉ RODRÍGUEZ
CEO VALDANI FOUNDER VALDANI STORE.